viernes, 28 de mayo de 2010

En voz alta...


(... pensando en voz alta...sólo eso)


“Yo me acostumbré a no poder tener…son cosas de la vida, él tendrá que acostumbrarse también a que no se  puede…” 
(decía una mujer en relación a su hijo de 13 años, que pedía una pelota para jugar al fútbol y se “enfurecía” por no poder tenerla…)


Y no, no son cosas de la vida, son manifestaciones de desigualdades sociales…que vulneran, que limitan, que excluyen, que fragmentan, que duelen
…que duelen casi tanto como el “acostumbramiento” como estrategia de sobrevivencia…como la aceptación de una sobreviviencia determinada por las buenas o malas pasadas de la suerte…y la resignación canalizada en  aprender... “aprender a no poder tener”…


Y pienso y repienso la forma, el modo, la estrategia  que logre constituir  el reconocimiento de esas vulneraciones y vulnerabilidades, en motor de acción, en ansias de  transformación, en aires de revolución




…Y necesito  creer que es posible…
... pensar y dilucidar esas posibilidades…
Procurando “ser realista, soñando lo imposible”






lunes, 17 de mayo de 2010

¿Reino del revés?

Que la realidad es compleja y  que para su comprensión  se requiere de análisis integrales, profundos y fundados que traspasen el fenómeno para acercarse y/o conocer  la esencia,  no es novedad…

Que la capacidad de asombro se renueva frente a los diferentes hechos y  diversas circunstancias que vivimos, es algo casi cotidiano (o debería serlo, si buscamos evitar la naturalización de determinadas situaciones)…

Pero si hay algo que me cuesta comprender, y más aun en el contexto actual,  es lo que ví y escuché  en estos últimos días, respecto a la situación de una niña- adolescente de 14 años, que fue abusada por tres adultos

…Una marcha a favor de los abusadores; testimonios de vecinos que culpabilizan a la niña por “ser rapidita”; dichos de una autoridad como  un intendente sosteniendo que “la chica tiene conductas precoces y tiene problemas que deberían ser tratados por un profesional”, son,  como otras tantas, manifestaciones que no hacen más que reproducir y legitimar situaciones de  violencia.

En este sentido, los debates mediáticos centrados en pareces y sentires, tomando  como eje de discusión,  si hubo o no consentimiento por parte de la nena…son modos (perversos) de  pretender “justificar” y “validar” no sólo el abuso sexual infantil, sino también  la violencia de género; son interpretaciones  que  culpabilizan y responsabilizan a una víctima de su padecimiento.

Así,   seguimos invisibilizando injusticias, vulneraciones, violaciones; como también continuamos atribuyendo, responsabilidades y deberes que les corresponden a los adultos, a niños/as – adolescentes… después encontramos discursos con aparente preocupación por la situación de la juventud “que está perdida”… y sí, con prácticas como éstas, ya sea por acción, omisión o complicidad,  somos nosotros quiénes los estamos perdiendo…

Si ya es sumamente complejo trabajar con toda persona víctima de una situación de violencia para que resignifique la situación,  y pueda reconocerse como víctima y no como culpable, muy difícil con niños/as y adolescentes (por las consecuencias que implica en su desarrollo y crecimiento);   si a eso, le sumamos estas acciones que “defienden” (y públicamente)  a los victimarios, lejos estamos de  contribuir a legitimar la importancia de denunciar estas situaciones, como de garantizar y hacer valer los derechos de los niños/as como tales, y que sean algo más que un simple y bonito enunciado



lunes, 3 de mayo de 2010

De soñadores que despiertan sueños…



“El hombre vino del mar.
Piel oscura, ojos pequeños,
las manos llenas de sombras,
las sombras llenas de sueños.”
J. M. Serrat


Hay quienes esperan sueños…hay otros, que se animan a salir a buscarlos… y hay también  unos tantos (o pocos quizás) que dan la vida en y por alcanzarlos…

Hay quiénes simplemente anhelan soñar, como también quienes con capacidad de soñar, ansían- desean creer en los sueños…

Hay quienes cuando hablan de sueños, lo hacen desde proyectos, ideales, utopías que permitan hacer – construir “realidades soñadas” en posibles,  practicables, factibles…

Hay quienes viven y reviven por esos sueños…son los que siguen resistiendo, insistiendo, recordando, haciendo… son de “los nuestros”…

Son quienes “sueñan despiertos”, porque saben los riesgos y la atención que implica avanzar hacia los sueños; porque saben de  dificultades y obstáculos que hay que afrontar y enfrentar en el “mientras tanto”; porque conocen de escenarios complejos y obstinados; porque sufrieron  luchas de poder que preponderaron los intereses personales por encima de los colectivos; porque resistieron a mecanismos perversos e inteligencias siniestras en función de objetivos nefastos; porque se atrevieron a descubrir a personas que se disfrazaban de seres auténticos, admirables, coherentes, responsables, leales, íntegros…


Son los soñadores que despiertan sueños…y despiertan a otros tantos

…Son los  que pelean, que no desisten sino que insisten, que emplean el cansancio como motor para seguir andando; que sufren, se indignan, se enojan y aun así, pensando en “esos otros” sostienen el ritmo, el paso, el movimiento…la lucha.

…Son aquellos que transitan por acá, por allá…y se vuelven pesadillas para algunos pero imprescindibles para otros…

Esos soñadores son los que siguen eligiendo estar del lado correcto a pesar de todo y todos, porque aun con la certeza de posibles  “derrotas”…siguen avanzando, porque saben (son sabios) que nunca una derrota es tal, si ha implicado la victoria de seguir el paso que dicta  la coherencia entre el decir, el pensar y el hacer

…y por ello, por los “otros”, por nosotros, por lo que es y por lo que vendrá, siempre vale la pena…



“Me preguntaba si aún habrían otros,
Como nosotros, como yo,
Aún resistiendo, aún sin rendirse,
Aún recordando, como yo, como yo”.
Ruben Blades







viernes, 26 de marzo de 2010

De “esas cosas”…



Encuentros que reencuentran…
Imágenes que vuelven
Frases que resuenan…


…Y el tiempo… “el  implacable”, pareciera detenerse en determinados momentos, instantes, escenas…
Y  los recuerdos, aun “guardados”, se hacen presentes…
…E inevitablemente se reviven aquellas sensaciones encontradas, entre “calambres en el alma” y “lecciones de vida”…


…Y un  “Hola, Seño” después de  10 años… fue casi demasiado…  


Volví  entonces a ese barrio,  a ese apoyo escolar…me “re-encontré” en ese espacio…y en eso, fue ineludible recordarlas  a ellas…a Magui y Rosita… y las ví una vez más, corriendo y sonriendo como llegaban cada sábado,  con la misma alegría con las que yo las esperaba…

Corriendo quizás al encuentro, o tal vez huyendo (por un rato al menos), de un contexto caracterizado por necesidades insatisfechas,  luchas despiadadas por la sobrevivencia diaria,  violencia que se volvía  cotidiana…

Así también,  tuve que recordar aquel llamado

…Y sentí el mismo escalofrío en el cuerpo, la misma bronca, esa indignación que interpela y moviliza… esa sensación de vacío y ahogo  que generan las pérdidas…y más aun, aquellas que envuelven la terrible certeza de que podrían haberse evitado…y “lo poco que es mucho al lado de la nada” que no vale ni como consuelo…


Y el silencio, como en ese instante, me sostuvo otra vez… No pude decir nada, solo procuré aferrarme al poco oxígeno que sentía en el cuerpo…¿cómo y qué  responder?...me estaban diciendo, estaba escuchando, que en un “accidente”…habían matado a una de mis nenas…


Fue una de las pocas noches en las que no pude conciliar el sueño, una de las primeras veces en las que sentí dolor por una situación que excedía “lo personal”…quizás fue la primera vez, que viví en  cuerpo y alma lo injusto, que sentí la imperiosa necesidad de encontrar respuestas, la desesperación que desgarra… ésa que genera la impotencia…el desgano, la tristeza…

Sin embargo, había que seguir…Rosita nos seguía esperando…teníamos que contener a esta nena que con sus 7 años, había perdido a su hermanita de 5 años…

 Y recordé aquel encuentro, el calor de ese abrazo y la única pregunta que me hizo:    

-“Mientras Magui descansa, ¿vamos a seguir jugando?"

Pareciera una simple pregunta…sin embargo, para mí fue un imperativo…no podía permitirme  abandonar el juego

Tal vez ella no recuerde lo que dijo, ni siquiera sepa que significó para mí (como para otros tantos)…pero fue ella, con sus 7 añitos, quién “me dio una de las lecciones más importantes para la vida”, me enseñó a no dejar de querer jugar nunca…y menos aun, cuando hay otros tantos que “han sido obligados a descansar”.




lunes, 8 de marzo de 2010

De locuras (y no tanto...)

“…Un poquitito de locura
piden las almas que no caben en la piel
un freno loco a la cordura
la de estos años de tremenda estupidez…”
Arbolito


Tantas veces se habla de la locura como algo “peligroso”, “algo a temer”… sin embargo, tal vez lo realmente riesgoso, sea vivir con “extrema y absoluta” cordura…

Una locura que es concebida como enfermedad – patología – estigma – condena… y quizás no sea nada de ello, sino el producto de una trayectoria de omisiones, dolores, vulneraciones, padecimientos…que no se “cura” ni “remedia” con medicación, ni encierro…

La locura, como un estado que devela la posibilidad de “mundos diferentes”, (¿mejores?), imposibles (o difícilmente posibles) en esta realidad… un estado que diferencia, y por ello, suele generar miedos, distancia, alejamiento…

Sin embargo, hay tanto por y para aprender de los llamados locos…

La coherencia; la posibilidad de creer en otros mundos posibles; la capacidad de ver “más allá”; la fortaleza de arriesgarse a romper con lo “habitual”, lo “esperable”, lo “predecible”; el coraje de traspasar las fronteras de lo “normal”…

Una locura, que entre “cuerda y loca” de cuenta de otra forma de ver, ser y vivir… y amplía el abanico de posibilidades… locura que también moviliza, desestructura y anima…

Y quizás de eso se trate…
…De animarse a vivir “sin miedo a la locura”… de permitirse ser “un poco loco”… jugar esa locura que nos encuentre con esos otros “tantos locos” que creen, sueñan, intentan, apuestan y se atreven a correr riesgos…

…Locos que buscan y se buscan, se encuentran, reencuentran y reconocen…y eligen seguir luchando por esas otras posibilidades, porque “entre locos se entienden”.. y porque avivan juntos la esperanza de que es posible…


Y es con esos locos, con quiénes elijo compartir y transitar el camino…
(porque al fin y al cabo, quizás la locura sea rasgo de salud mental…)



martes, 16 de febrero de 2010

Como fantasmas…

Están por todos lados y en todas partes…

Generalmente asociados a cargos/puestos de poder y jerarquía...

No es difícil reconocerlos, transitan e irrumpen en los espacios “anunciando” su llegada… fiel a su “egocentrismo patológico”… sonríen superioridad…

Enuncian discursos en los que se presentan como generosos, humildes, bondadosos…sin embargo, cada una de sus acciones, responden a un solo propósito: sus necesidades e intereses…

Fácilmente se cae en sus hechizos, te hacen sentir “parte de ellos”, siempre y cuando, acuerdes y afirmes sus ideas, sus logros, sus saberes…no te atrevas a cuestionar…porque inmediatamente te vas a convertir en “blanco” de sus ataques y desgracias…


Son inteligentes, demasiado quizás…juegan con la manipulación, la culpa, el miedo…

Dueños de una habilidad maravillosa para responsabilizar de sus errores a cuanto sujeto los rodea… ellos son las “víctimas”…”el mundo” conspira en su contra… (en “su” mundo, claro…)

Construyen escenarios ficticios, y actúan en ellos el papel de “salvadores”, viven desde su mirada (distorsionada pero funcional) la realidad en las que ellos quieren vivir.

Con rasgos y características de personalidad psicótica, dañan, destruyen todo aquello/ aquel, que no conjuga con su lógica ilógica, y no sienten jamás culpa ni arrepentimiento…

Así son, viven, se reproducen y transitan los inmorales “ moralizadores”…

Implica riesgos salir de “su rebaño”, pero bien vale correrlos…


"..Si no fueran tan temibles
nos darían risa.
Si no fueran tan dañinos
nos darían lástima.
Porque como los fantasmas,
sin pausa y sin prisa,
no son nada si les quitas
la sábana..."
J.M. Serrat



jueves, 4 de febrero de 2010

Días como esos...


en los que el tiempo deja de ser aquello que marcan los relojes, para convertirse en un sinfin de eternos momentos, delimitados "únicamente", por el ritmo que dictan las ganas;

Días como esos… en los que la turbulencia deja de ser lo frecuente, para constituirse tan sólo en parámetro, que permita diferenciar a ésta, de “los tiempos de tregua”;

Días como esos... en los que la mejor melodía es la que hace sonar el viento, al jugar con las hojas de los árboles, el agua de los ríos, del mar…

Días como esos... en los que la armonía deja de ser el intento de equilibrio entre uno y el contexto, porque es el contexto mismo el que obliga a la armonía interna;

Días como esos... en los que bajo la sombra de un árbol, uno puede reconocerse como mínima partícula de esta inmensidad…y lejos de sentirse ínfimo, celebrar y hasta agradecer - si se quiere - porque así sea…

Días como esos… son los que me permiten reafirmar que mi lugar, no es aquel donde el paisaje deslumbra, hechiza, fascina… precisamente, sino en aquellos espacios, dónde todavía queda por descubrir “algo” de magia, una brecha, un margen, una posibilidad…(al menos eso creo/ siento por ahora);

Días como esos... son los que invitan a disfrutar de cada instante, que redescubren y resignifican lo cotidiano, lo esencial, lo puro…

Días que no son de “esos días” si con quiénes se comparten no son de las “buenas compañías”…

…porque son esos días justamente, los que permiten reafirmar que gracias a ellos, no hace falta querer ni necesitar vivir 100 años como dice aquella canción, alcanza con esos instantes para ser feliz y sentirse “vivido”…



Y de esos días vengo… con más motivos, ganas y fuerzas para seguir andando el camino…

…Porque para eso también valen los “tiempos de tregua”…¿no?



Hoy, como siempre.

-*- "...Si alguna vez te fueras aún habría primavera la vida continuaría pero ya sin poesía..." Hoy te extrañé, mucho...