O tal vez de “la nada” de algunas de las historias contadas y compartidas…
(...de aquello que se sucede entre el "todo" y la "nada"...)
(...de aquello que se sucede entre el "todo" y la "nada"...)
Cuando el todo se vuelve nada y “la nada” es ni siquiera algo en ese todo…
Cuando lo absurdo se disfraza de omnipotencia y en su afán de ser, -entre absurdo y necesario-, pretende detener el tiempo, sujetar el viento, atar la libertad…
Cuando lo naturalmente inevitable y esperable, se sucede…
Cuando lo inesperable sacude a la misma incertidumbre cotidiana…
Cuando todo en la nada se sucede…
...¿Qué nos queda?...
Quizás... entre tantas, la mejor opción, sea la posibilidad de renacer una y otra vez…
¿Acaso la sensación de muerte, el sentirse morir…no es una forma de saberse vivo?.
Y habrá que volver entonces, a aquellos lugares… esos que nos reencuentran con lo que fuimos, lo que quisimos ser y lo que somos;
Y habrá que volverse niño y mirar desde lo simple lo complejo, creer que lo complejo alguna vez, resultará simple y sencillo… o no tanto (y quizás sea mejor así), pero realmente posible…
Y habrá que volver a las pequeñas cosas, esas que nos roban sonrisas y regalan alegría…
Y quizás así, el cansancio, ese que no se cura con dormir, empiece a sanarse…
Y tal vez así, revivan esas llamitas, esas que marcan a fuego y con fuego el andar…
Y quizás resulte, que resurjan las ganas… esas de alzar el vuelo una y otra vez, y cada vez más alto…
…Como cuando uno remonta un barrilete, intentando a pesar de todo, sostenerlo en alto…siempre.
(¡y quizás se sientan ESAS ganas...como las de remontar un barrilete!)
“Camino y no me paro, por si acaso se estrecha el camino,
Camino hacia delante, el pasado ya es algo que ha sido
y sigo, para sentirme despierto”.