Están por todos lados y en todas partes…
Generalmente asociados a cargos/puestos de poder y jerarquía...
No es difícil reconocerlos, transitan e irrumpen en los espacios “anunciando” su llegada… fiel a su “egocentrismo patológico”… sonríen superioridad…
Enuncian discursos en los que se presentan como generosos, humildes, bondadosos…sin embargo, cada una de sus acciones, responden a un solo propósito: sus necesidades e intereses…
Fácilmente se cae en sus hechizos, te hacen sentir “parte de ellos”, siempre y cuando, acuerdes y afirmes sus ideas, sus logros, sus saberes…no te atrevas a cuestionar…porque inmediatamente te vas a convertir en “blanco” de sus ataques y desgracias…
Son inteligentes, demasiado quizás…juegan con la manipulación, la culpa, el miedo…
Dueños de una habilidad maravillosa para responsabilizar de sus errores a cuanto sujeto los rodea… ellos son las “víctimas”…”el mundo” conspira en su contra… (en “su” mundo, claro…)
Construyen escenarios ficticios, y actúan en ellos el papel de “salvadores”, viven desde su mirada (distorsionada pero funcional) la realidad en las que ellos quieren vivir.
Con rasgos y características de personalidad psicótica, dañan, destruyen todo aquello/ aquel, que no conjuga con su lógica ilógica, y no sienten jamás culpa ni arrepentimiento…
Así son, viven, se reproducen y transitan los inmorales “ moralizadores”…
Implica riesgos salir de “su rebaño”, pero bien vale correrlos…
"..Si no fueran tan temibles
nos darían risa.
Si no fueran tan dañinos
nos darían lástima.
Porque como los fantasmas,
sin pausa y sin prisa,
no son nada si les quitas
la sábana..."
J.M. Serrat
J.M. Serrat