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jueves, 9 de diciembre de 2010

De lugares...de espacios...

Espacios que dejan de ser tales para volver a ser lugares…

Lugares que pretenden constituirse en espacios…


Espacios que juegan de escenarios…

Escenarios que se arman y desarman con la misma turbulencia e intensidad con la que son vividos…


Espacios, que aun siendo escenarios, sólo tienen de físico un marco…


Un marco tan subjetivo y efímero, como quien lo habita y constituye como tal…


Espacios que tan solo son, por quienes lo habitan…


Y un “habitar” que se tiñe de vida vivida…de instantes y “gentes” …




Con la satisfacción de haber podido…


…con la incertidumbre y las ganas de recomenzar…



En eso estamos (estoy)…


…pretendiendo transformar un nuevo lugar en mí espacio…





(Y va queriendo ☺…)




jueves, 4 de febrero de 2010

Días como esos...


en los que el tiempo deja de ser aquello que marcan los relojes, para convertirse en un sinfin de eternos momentos, delimitados "únicamente", por el ritmo que dictan las ganas;

Días como esos… en los que la turbulencia deja de ser lo frecuente, para constituirse tan sólo en parámetro, que permita diferenciar a ésta, de “los tiempos de tregua”;

Días como esos... en los que la mejor melodía es la que hace sonar el viento, al jugar con las hojas de los árboles, el agua de los ríos, del mar…

Días como esos... en los que la armonía deja de ser el intento de equilibrio entre uno y el contexto, porque es el contexto mismo el que obliga a la armonía interna;

Días como esos... en los que bajo la sombra de un árbol, uno puede reconocerse como mínima partícula de esta inmensidad…y lejos de sentirse ínfimo, celebrar y hasta agradecer - si se quiere - porque así sea…

Días como esos… son los que me permiten reafirmar que mi lugar, no es aquel donde el paisaje deslumbra, hechiza, fascina… precisamente, sino en aquellos espacios, dónde todavía queda por descubrir “algo” de magia, una brecha, un margen, una posibilidad…(al menos eso creo/ siento por ahora);

Días como esos... son los que invitan a disfrutar de cada instante, que redescubren y resignifican lo cotidiano, lo esencial, lo puro…

Días que no son de “esos días” si con quiénes se comparten no son de las “buenas compañías”…

…porque son esos días justamente, los que permiten reafirmar que gracias a ellos, no hace falta querer ni necesitar vivir 100 años como dice aquella canción, alcanza con esos instantes para ser feliz y sentirse “vivido”…



Y de esos días vengo… con más motivos, ganas y fuerzas para seguir andando el camino…

…Porque para eso también valen los “tiempos de tregua”…¿no?



lunes, 20 de abril de 2009

Resignificando las pequeñas cosas...

Quizas no sea mucho, ni demasiado, ni suficiente, pero es.
Tal vez para muchos insignificante, pero para unos cuantos más que significativo.

El sábado, hubo fiesta en el barrio… ¿el motivo? se inauguró una plaza.
Que podría ser cualquiera, una más… pero no lo es, en la medida que implica la concreción de un sueño.
Una plaza que lleva el nombre de una persona que significó mucho para el crecimiento y desarrollo de la comunidad.
Un hombre al que recuerdan, por su generosidad, compromiso, perseverancia, calidez, por dar “esos abrazos que llenan el alma”, por ser de esas personas que “siempre te enseñan”, en definitiva, por ser “un grande”.
Quizas haya sido grandioso, seguramente no tanto, pero su figura actúa como motor para la acción, la organización, el trabajo conjunto, la construcción de proyectos, la participación de la gente del barrio, moviliza…y si eso es lo que genera una persona, vale revalorarlo como tal (o más).
Será cuestión de justipreciar no sólo lo que hizo, sino y esencialmente, lo que trasciende a partir de él, porque justamente eso, es tal vez, lo que permita apreciar la grandeza de una persona, lo que implica más allá de sí misma…

El barrio estaba de fiesta, cada vez iba llegando más gente, pocas veces había visto a las familias compartiendo un mismo espacio, reencontrándose con otras, sonriendo, recordando aquel terreno baldío, que hoy es la plaza que hace mucho deseaban.
Los chicos corriendo de un lugar a otro, jugando en las hamacas, en los subibajas, en la cancha, otros tantos con la murga. Era todo alegría. (sin dudas, la alegría debería estar incluido entre los derechos humanos…)

Así, fue pasando la tarde, llegó la noche, mientras los distintos grupos musicales hacían lo suyo.

Y mientras tanto, una frase no dejaba de resonar “que la reseca muerte no me encuentre vacío y solo sin haber hecho lo suficiente”, porque quiénes lo conocieron a Héctor, decían que esa, era su frase preferida…

Yo creo que es mucho más que “su” frase preferida, me atrevería a decir, que es lo que nos une, lo que nos convoca, lo que nos encuentra, estas ganas/deseos/necesidad de no sentirnos solos al intentarlo, quizas y seguramente, sin hacer lo suficiente (porque nunca es suficiente), pero con la certeza de haberlo intentando, en conjunto y juntos…
Hay días en los que creo que es muy difícil esto, y hasta si se quiere, con un dejo de incierta esperanza…hoy creo que es difícil, pero no imposible.

Quizas no sea mucho, ni demasiado, ni suficiente, pero es


…si un traidor puede más que unos cuantos,
que esos cuantos no lo olviden fácilmente…


martes, 5 de febrero de 2008

Compartiendo...

Después de un año sumamente intenso, de mucho crecimiento, aprendizaje, extremadamente desgastante, de corridas y más corridas, pude por unos días escaparme de tanta turbulencia y perderme en la serenidad del mar, en su infinita inmensidad, pude suspenderme en el tiempo, sentir que no hay tiempos, que el alma tiene alas y vuela, y llega mucho más allá...


Sin querer, sin pensarlo, pude emprender el vuelo, mi vuelo, pude abstraerme de todo, y conectarme conmigo, poder ver algunos de los aciertos, los desaciertos, lo logrado, lo pendiente y lo perdido sólo por correr y correr, y en definitiva, pensar en el para qué de cada cosa...

Y este pequeño e inesperado viaje interno, me encontró con miles de sensaciones, con varias preguntas, pocas respuestas, pero con la certeza de que esta búsqueda permanente que es la vida, va a tener como prioridad justamente aquello que me da las fuerzas y las ganas de seguir andando este camino, más allá de los caidas y los golpes...

En definitiva, volver a mi esencia, a lo que me hace bien, me gratifica, me hace feliz, transformar varios de los después, de los mañanas en presente, y encontrar así, en el medio de este caos cotidiano, la paz suficiente para emprender la lucha y resistencia diaria... buscando ese sueño, nose cuál, pero que me permita ser simplemente yo y andar...


miércoles, 2 de enero de 2008

Viejos lugares...nuevos aires

Con la llegada de un nuevo año, ingenua o intencionalmente uno intenta creer que se renueva, al menos, algo de la vida; sin embargo y muy a pesar de nosotros, sabemos que eso sólo es posible, en la medida que nosotros nos lo permitamos.

En ese intento, uno trata de convencerse que algo diferente hay y busca desesperadamente, procurando descubrir eso dististo que nos renueve las esperanzas, las energias, las creencias, las fuerzas.

Y en esa búsqueda, pretendiendo encontrar algo nuevo, quizás erróneamente centrando la mirada en el "afuera", sorpresivamente, en los espacios menos esperados para mí, en los mismos lugares de siempre, me he sorprendido respirando nuevos aires.

Por un lado, en lo afectivo- familiar, volviendo a la casa de mis abuelos, que desde que falleció mi abuela (hace 4 años ya), muy pocas veces pude ir (es que cada pérdida, al menos a mi, me renueva los duelos y dolores de pérdidas anteriores), y por fin, pude volver a reencontrarme con lo que significa ese lugar para mi, mis raices, pude recorrer la casa recordando- reviviendo cada momento, desde sus cosas, sus olores, sus plantas, desde la memoria del corazón, logrando fortalecerme el alma como hacia tiempo no lo sentía.

Y el escuchar a mi abuelo, una vez más me hizo notar el origen de algunos de los valores que intentan guiar mi vida, como la honestidad, la confianza, el respeto hacia el otro, el valor de la vida y de vivirla plenamente...sin dudas respiré aire del más puro.

Por otro lado, en uno de los espacios, donde mi balance encontró simultáneamente la mayor fortaleza y el mayor desgaste, fue en uno de mis trabajos, en una institución estatal, donde la verticalidad estructural, implica pelear permanente por facilitar el acceso de las personas, a lo que tan efusivamente proclaman "la reinserción social" y tanto hacen para evitarla, entre otras tantas cosas.

Es una batalla ardua y diaria, a la cuál estaba por darme por vencida, más aún, tras la decepción que me generó una compañera; sin embargo, la misma gente con la que se trabaja una vez más me permite ver cual es el eje de la pelea, y es ahi, en conjunto con ellos, donde está la fuerza para resisitir, para seguir, y el escuchar hoy a una persona diciendo "pude ver que hay otra vida, que se puede vivir diferente" acompañado de un proyecto de vida que no tenía, me permitió reafirmar que es posible, que aún queda mucho por resisitir y por qué y por quiénes hacerlo y que los aires nuevos, también están ahí...en los lugares de siempre, porque que son los lugares sino lo que la gente que los compone...

En fin, pude volver a decir y sentir con enorme convicción que maravilloso e imprescindible es para vivir, creer en la locura, en los delirios, en el camino, en lo puro...

Hoy, como siempre.

-*- "...Si alguna vez te fueras aún habría primavera la vida continuaría pero ya sin poesía..." Hoy te extrañé, mucho...