Otro diciembre que llega, arrasa, ahoga y se va… (y con él, un año más…)
Otro diciembre que reencuentra, que reinicia, que comparte, que abraza, que renueva y se va (y también se queda…)
Balances que sin buscarlos nos encuentran, responsabilidades que se hacen sentir y a veces pesan, deberes cumplidos, metas alcanzadas, proyectos pendientes, energías que se buscan, ganas que luchan por renovarse, convicciones que se sostienen y se rearfirman aun (o con más firmeza) en estos diciembres…
Un vaivén de sentires y aprendizajes…un transitar cargado de ”instantes”, “gentes” que hacen que la vida se resignifique y revalorice a diario…
…son esos otros que se vuelven imprescindibles, esencialmente, cuando el cansancio debilita el alma, cuando cuesta sostener el equilibrio, cuando parece que no queda nada, cuando se siente el monstruoso y desafiante diciembre...(como si se pudiera responsabilizar- culpar a un mes de algo…)
…son esos otros que se vuelven imprescindibles, esencialmente, cuando el cansancio debilita el alma, cuando cuesta sostener el equilibrio, cuando parece que no queda nada, cuando se siente el monstruoso y desafiante diciembre...(como si se pudiera responsabilizar- culpar a un mes de algo…)
Y una frase que resuena fuertemente en estos días “hay que reinventarse cada día”…
Y quizás de eso se trata…de reinventar, de recrear; de rehacer, hacer, construir y deconstruir; de soñar, de buscar, de procurar lograr; de encontrar, de hallar, de intentar hasta concretar; de seguir, de recomenzar una y otra vez, de querer poder aun cuando se cree que no se puede; de aprender, de equivocarse y de aprehender… y fundamentalmente, de reconocerse con y desde el otro, con ese otro con quien uno des-cubre que diciembre es solo una circunstancia más del camino a andar…
Y entonces, solo entonces, uno se da cuenta que aun en las peores de las tormentas, en los dolores más dolorosos, en los pasos más duros, nada es tan así, si uno tiene la certeza de contar con alguien, cuando ni contar se puede…
Y entonces, solo entonces, diciembre pasa a ser la oportunidad para agradecer una vez más, a aquellos que hacen que la cotidianeidad se vuelva mágica y una celebración diaria.
Un diciembre entonces, que termina con la alegría y la satisfacción de haber compartido y andado el camino...un diciembre que pretende teñirse de esperanzadas certezas, que aun es posible…
Un diciembre, que “reza” una y otra vez… ”Habrá que creer, en alguien o en algo... tal vez”.
(Y yo sigo creyendo...y con convicciones, que son algo más que fe...)
(Por por los otros, por nosotros, por mí...)
¡¡Feliz año nuevo ☺!!
(Por por los otros, por nosotros, por mí...)
¡¡Feliz año nuevo ☺!!