“¡Ay, la vida!
que se llena de instantes,
que se llena de gentes,
que se llena de igual”
Silvio Rodriguez
Esta vida...que no hace más que brindarme instantes. (aunque quizás la vida sea eso, un sinfin de instantes...)
Instantes que implican alegría, encuentros, hallazgos, risas, sorpresas, invitaciones constantes a recomenzar, a buscar, a creer, a soñar.
También hay de los otros instantes... pero que teniendo los primeros, son posibles de enfrentar, afrontar, quizás porque sean parte constitutiva de los primeros, porque la vida también es contradicción en sí misma...
Esta vida que se colma de sentido, cuando “se llena de gentes”, “gentes” de esas imprescindibles que están compartiendo y son parte del camino.
Las hay de aquellas que siempre estuvieron, desde los primeros pasos, quizás hasta enseñando a caminar; hay otras tantas con quiénes nos vamos descubriendo al andar, nos vamos acompañando, nos vamos conociendo, nos vamos des-cubriendo; y hay unas pocas con quiénes siempre nos conocimos, pero quizás sólo en determinado momento nos encontramos, con quiénes no hace falta más que mirarse para saberse parte de la vida del otro, por quiénes uno no tiene más que agradecer a la vida y celebrar por el encuentro...
Esta vida, que a veces pareciera que nos pasa por encima y no nos damos cuenta; esta vida que enseña a vivir y que ofrece e invita a arriesgarse a aprender... y en ello, permitirse Ser; esta vida que no es fácil, pero que su misma complejidad reviste su hermosura; esta vida, que a pesar de sus dolores, golpes, marcas, tristezas, sigue siendo lo mejor que conozco...
Y es que la vida tiene esa costumbre...la costumbre de invitar a vivirla, y en eso ando...intentando vivirla "sin que me pase por encima"...