“Hablamos porque somos, pero somos porque hablamos.
Y es entonces que en las encrucijadas críticas,
en los enfrentamientos de la luz contra la tiniebla,
de la razón contra la brutalidad,
de la democracia contra el fascismo,
el habla asume un valor supremo del que no siempre nos damos plena cuenta”
Julio Cortázar
O quizás resignificamos ese "supremo valor", cuando nos quedamos sin palabras o escuchamos a través de ellas atrocidades.
Donde trabajo, deben presentarse regularmente las personas que tienen causas penales, que se encuentran en periodo de supervisión por determinación judicial. Y en ello, nos enfrentamos a diversas situaciones particulares, entre ellas, lo que sucedió ayer.
Después del buen día, con este "sr" comenzamos la conversación con un "hay que matarlos a todos", estuvimos intentando reflexionar sobre dicha verbalización y sus implicancias, y tras varios minutos de intenso "diálogo", no lo logramos.
Llegando al final de la "entrevista" podría decirse, mientras este sujeto se estaba retirando, ya levantándose de la silla, con una tímida sonrisa irónica dice:
..."ya vamos a volver"...
(ya levantado y desde la puerta)
..."Aguante Rafael"... "Todo es un proceso, todo vuelve, ya vamos a volver"... "Muchos van a desparecer"....
(y ya riendo a carcajadas) se retiró diciendo con total liviandad, perversidad, cinismo y hasta "felicidad"...
"Total, un desaparecido, no está muerto... es desaparecido "... "ya van a ver cuando todo esto pase"... (refiriéndose a su causa penal)
Reviendo su expediente, "el sujeto" era retirado de las fuerzas armadas...
Como es propio de "su actuar" no permitió el diálogo...como es característico de las personalidades de estos "sujetos" no pensó e intentó generar miedo...como es de esperar nos inhabilitó la palabra...
Pero sólo lo logró en ese momento... porque es justamente, nuestra palabra, la que toma cuerpo y presencia en el momento de informar y evaluar la supervisión...y si hay algo de lo que estamos seguras, es de lo que no queremos que vuelva NUNCA MAS.
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