Discursos cargados de “proclamaciones bonitas”, de “buenas nuevas”, pero vacíos de contenido, fundamentación, proyección y concreción;
Reacciones destructivas con pretensión de constituirse en críticas constructivas, arraigadas en luchas sólo enunciadas y en falsas ilusiones y promesas;
Liviandad con la que se expresan ciertas atrocidades, se avalan constantes atropellos, se “justifican” las vulneraciones y vulnerabilidades…
Perversidad del discurso mediático que procura transformar la lamentable realidad que implica tener que “vivir dignamente aún en situación de pobreza”, en el terrible mensaje de que la “pobreza dignifica”;
La medicalización del dolor, el encierro de la locura, la invisibilización de las diversas expresiones de malestar, padecimiento, injusticias.
Las brechas que se amplían, las desigualdades que se agudizan, los recursos que se minimizan…
Sin embargo… aún nos quedan los márgenes…
Márgenes...que aún pretendida e intencionalmente lejos… no alejan sino que unen;
Espacios que aun cuando parecieran devastados y vacíos… no “se pierden” sino que resisten, luchan y persisten;
Bordes que se constituyen en lugares habitados por personas que circulan, se movilizan, se reencuentran, y a diario - y a pesar de todo y todos -, “regeneran una cuota de la dignidad social extirpada”.
Márgenes en dónde puede visualizarse que aún “en las alas de lo perdido la vida escribe”…y así, construye la historia, la otra historia…