Épocas oscuras, de egoísmos nefastos, de enferma locura, de múltiples desquicios, de lógicas - por desesperadas y esperanzadas-, justificaciones…
Espacios que se desvanecieron como tales, para ser la conjunción de dictámenes de obligaciones y rendiciones acríticas de obediencias infundadas… lugares comunes, de usuales encuentros de “desencontrados”…
Y el tiempo…que quizás no sea sabio, pero su paso propicia la sabiduría de poder dilucidar y ver el fidedigno objetivo… quizás desde el pesar de las heridas…pero también, con el honor de las huellas que dejan el propio andar… y así, no sólo arriesgarse a volver a confiar… sino “lograr” que los otros confíen una vez más…
Y así, entre respeto debido…ganado…legitimado… nos encontramos, nos reconocemos, nos elegimos… siendo distintos a aquellos… pero siendo “nosotros”, los mismos de siempre…
Esos mismos que comparten algo más que un lugar… que pretenden construir espacios, ésos que se rigen por códigos que no necesariamente se traducen en las normas conocidas, cumplidas y escritas… que permanecen y persisten, en una continua inestabilidad pero que ya no perturba; en constantes turbulencias que ya no desequilibran…
Y quizás se trate de la esencia…la pura, la infinita…esa que nos encontró, nos une, enlaza y permanentemente (y afortunadamente) nos reencuentra… esa que se funda en valores y valor...
Y si... como dirías vos...
“…Hay genio, poder y magia en el valor…”
J.W.Goethe
