“Son cosas chiquitas, no acaban con la pobreza, no nos sacan del subdesarrollo, no socializan los medios de producción y de cambio, no expropian las cuevas de Alí Baba, pero quizá desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos. Al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable.”
Eduardo Galeano.
Hoy es día del Trabajador/a Social, y más allá de las interminables discusiones que genera si es o no la fecha adecuada, (igual nos debemos otros tantos debates antes, querid@s colegas), creo que es un día para poder celebrar que a pesar de todo siempre es posible hacer algo, que ésta profesión nos permite re-encontrarnos, des-cubrir desde el trabajo conjunto la posibilidad real de transformación, que es muy poquitito lo que hacemos nosotros, pero como dice Galeano desencadena las ganas de hacer y se traducen en actos...
Y esos actos, esas ganas, modifican, modificamos, nos modifican, cambiamos, nos cambian, y volvemos a afirmar una y otra vez que es posible la transformación, que es viable la construcción de "algo mejor"... y eso, sin dudas es un privilegio...y después me dicen que esta profesión no es egoísta...
Entonces,feliz día a l@s colegas con quiénes aprendo y ejerzo esta hermosa profesión, feliz día a aquell@s que espero/deseo/ruego que pronto se retiren (por el bien de la humanidad y de ellos mismos, claro), y feliz día a los que eligen esta carrera y están en el camino de serlo...
Y recordemos que sólo podemos con-vencer, si lo estamos nosotros...
Pd.1: falta poco para mi cumple...no se olviden eh?!
Pd. 2: hoy vuelvo a pasar por sus blogs...todo culpa del fin de cuatrimestre...
Como es característico en y por la situación actual, gran parte de nuestro tiempo, o al menos en mi caso, lo pasamos con las personas con quiénes compartimos los diferentes espacios laborales. Y hay días, momentos, y màs aún en determinadas instituciones, que por diferentes razones, uno se cansa, pierde las ganas de estar, de hacer, de seguir...
Y frente y al afrontar estos momentos, uno vuelve a re encontrarse con la gente con la que uno trabaja, y una vez más, y màs aún en estas últimas semanas, volví a confirmar que soy privilegiada al trabajar con personas con la calidez y calidad humana que caracteriza a mis compañeritas.
Es verdad que tenemos diversos criterios profesionales, que hasta tenemos objetivos e intereses diferentes, (y que màs de una vez hemos intercambiado fuertemente opiniones... y ni hablar de las particulares personalidades que tenemos) pero alcanza con que una de nosotras atraviese una situación difícil, para que en un instante ya estemos todas ahí...compartiendo, buscando la manera de re-comenzar una vez màs...
Es lindo sentirse acompañado, es lindo no sentirse solo, es lindo saber que uno es un poco de otros...y que esos otros son un poco de uno...y sin esos otros uno no pudiera ser...
¡Gracias por no permitir que mi mirada se pierda, por siempre estar ahí!
"Cuando el misterio es demasiado impresionante no se puede desobedecer"
Y qué es la vida sino un misterio impresionante que desafía permanentemente, ¿no es acaso la búsqueda continua, la lucha por seguir siendo, a pesar de todo, todos e incluso de nosotros mismos, no es un camino que obliga a andar y hacer el propio?
Entre turbulencias y serenidad, paraiso y caos, dolor y alegría, encuentros y desencuentros, hallazgos y pérdidas, multitud y soledad; vamos siendo, vamos construyendo, vamos viviendo nuestra vida.
¿Merece ser vivida? preguntaste, casi que es un deber te dije, no es fácil, y menos cuando uno tiene triste el alma, pero siempre, hay algo que te hace encontrar esas fuerzas para seguir, que le dan sentido a vivir y que no sólo se trate de trasitar o perdurar, que te obligan a no parar.
Sólo hay que des-cubrir aquellas fortalezas, potencialidades que ayuden a aliviar las penas y nos permitan "armarnos" para seguir sitiendo que es un privilegio vivir la vida, màs allà de lo duro y dificil que se hace, màs allà de todo, es un misterio que invita a tomar valor para atrevernos a "disfrutar del pánico que provoca tener la vida por delante" ...
"Todo empezó, por una preocupación de algunos vecinos, veíamos que los papás se iban a trabajar y los chicos no tenían con quien quedarse.
Y a mí me dieron más ganas de hacer la guardería, cuando mi hermano se fue a trabajar, se quemó la casa,
y mis sobrinos estaban ahí... uno de ellos murió. ..
Y desde ese momento nació El Lagarto Juancho, empezamos en el patio de mi casa, despuès tuvimos una casillita que hicimos entre todos y asì fuimos creciendo..."
Y aunque parezca increible, 10 años ya han pasado, motivo por el cuál el sábado el Centro Comunitario estaba de fiesta. Nunca habìa visto al barrio conmocionado por un festejo, y menos con tanta presencia y participación en el mismo. La música se escuchaba desde lejos. Había carteles, pasacalles que la misma gente había hecho. Los chicos, muchos, y la mayoría disfrazados para hacer las obras que hace tiempo estaban ensayando. Mientras, los títeres ocupaban el escenario. Era todo una fiesta.
Entre abrazos y sonrisas, la emoción era una constante. Los chicos, más chicos, no paraban de bailar, mientras los màs grandes estaban pendientes de la organización. Y a travès de las fotos que había pegadas en las paredes, iban reconstruyendo todo lo vivido, esa partecita de la historia que "guarda" el Lagarto Juancho. (como otros tantos lugares que surgen como forma de resistir y emprender conjuntamente la lucha diaria)
Y mientras estaba ahi y los escuchaba, pensaba en cómo los cambios estructurales se reflejan en las actividades y funciones del centro comunitario...surge como guardería, porque los padres tenían trabajo y no tenían con quièn dejar a sus hijos; y hoy una de las principales actividades del centro es el comedor, porque los padres no tienen trabajo (màs que changas) y las familias necesitan antes que nada comer (despuès nos dicen que el desempleo, la pobreza e indigencia disminuyeron...); mientras veía a las "mujeres de Palermo" que son quiénes en gran parte "sostienen económicamente" al centro, pensaba en porqué el funcionamiento de una institución como ésta tiene que depender de las "buenas intenciones" de la gente "pudiente", de fundaciones, organizaciones que estén dispuestas a financiar este tipo de proyectos... y ni hablar de las condiciones de trabajo de quiènes asumen la tarea diaria de trabajar en instituciones comunitarias... "incentivos" que no alcanzan ni a cubrir la canasta bàsica de alimentos...
...Qué fácil sería todo, si las cosas se hicieran y fuesen como debieran ser ...
Sin embargo hay gente que sigue, que cree, que construye (a pesar de lo dificil que se hace) que escribe desde el hacer, desde sus huellas en el camino esa "otra historia", que ojala en algún momento deje de ser "otra", para ser la hegemónica...
Esta frase que escuché en una pelicula que vi el domingo (sí, capaz que infantil, pero ¡me encantó!), me dejó pensando en lo sencillo que parece sostener esa actitud como forma y filosofìa de vida, pero tambièn, en los "costos" que a veces tiene ello. (esencialmente en aquellos ámbitos donde lo habitual es la impunidad), sin embargo, estoy convencida de que ese costo nunca es tan alto, cuando ello implica actuar desde la libertad de ser uno mismo.
Quizás sea "una debilidad" en cuanto que es predecible el accionar, el pensar, pero no hay mejor forma de andar el camino, que no sea a travès de la transparencia y la paz que da la de vivir desde la coherencia entre el decir, hacer y sentir. Aunque a veces cueste, màs aùn, cuando el ser humano es una contradicción en sí mismo...
Sin embargo, más allá de los aciertos, desaciertos, logros y errores, es enriquecedor volver la mirada atràs y poder ver, que en lo realizado, en lo vivido, fuimos actores y autores de nuestras elecciones y decisiones (más allá de las condiciones objetivas condicionantes); y como diría El principito"Entonces te juzgarás a tí mismo. Lo cual es más díficil que juzgar a los demás, y si logras juzgarte bien, serás un verdadero sabio."
... No creo que "sabios", pero ojala que en ese momento, cuando decidamos juzgarnos, podamos decir "pensé lo que dije y dije lo que sentí"...
"Para que pueda ser he ser otro, salir de mí, buscarme entre los otros, los otros que no son si yo no existo, los otros que me dan plena existencia"
Octavio Paz
Que fácil es en este contexto y más aún en las condiciones en las que se trabaja, caer en el aislamiento, en la automatización, en la deshumanización propia, en la cosificación. Más aún cuando el desgaste profesional se hace presente (generalmente no por el trabajo en sí mismo, sino por la pelea permanente que implican las limitaciones institucionales, la falta de recursos, la arbitrariedad en las decisiones, la preponderancia de los intereses individuales, etc) y no se encuentran mecanismos, estrategias que pemitan encontrar la "brecha" para seguir resistiendo.
Sin embargo, cuando se permite el diálogo, el intercambio, cuando se puede identificar que las dificultades no son de carácter individual sino institucional, cuando podemos repensar en nuestros objetivos y no sólo en los impuestos, cuando nos encontramos con esos imprescindibles con quiénes poder pensar en la puesta en acto de ese proyecto común, cuando nos reconocemos en esos otros que nos dan "plena existencia", se renuevan las fuerzas y las "esperanzas" de que aún, es posible hacer algo diferente, más allá de las dificultades.
Cómo diría Juan de 16 años, en una reunión de una organización comunitaria, "no importa cuando veamos los cambios, lo que importa es que podemos trasmitir un mensaje de que es posible cambiar las cosas, que se puede seguir y que podemos hacer algo juntos"
Encontrar de esos imprescindibles ahí, acá, por allá, permite ampliar el abanico de posibilidades y oportunidades, contribuye a consolidar el sueño de que "otro mundo y mejor es posible", y que somos varios lo que apostamos a ello.