viernes, 4 de febrero de 2011

Cuando...


...Pasa el tiempo y el tiempo nos pasa, los espejos comienzan a cambiar.

Primero distorsionan imágenes, perspectivas, pareceres…

Luego empiezan a rajarse…y aunque se intente repararlos, las marcas, las rupturas están…y cada vez se profundizan más…y en eso, en el afán de luchar con uno mismo, nos aferramos a espejimos…

Finalmente se rompen.

Y se deshacen los espejos, en tantos pedacitos como se desarma el alma…

Y duele.

Y sangra.

Y las heridas que más lastiman son justamente las que oculta la piel...



Sin embargo, quedan migajas sin caer, quizás aun siendo pocas sean las más resistentes… quizás sean esas  es la que aun nos reflejamos, esas que reflejan más de uno y menos de los otros

Y se crece.

Aunque a veces ello implique derribar viejos pilares aprendidos y sostener nuevos muros; derribar viejos muros propios y encontrar nuevos pilares, pilares que empiecen por uno mismo

 
Y se crece.

Y se aprende...

 
Y se vuelve a sonreír...
...sonreír con la sonrisa que implica saberse responsable de ser quien sé es y de ser capaz de encontrarse y reconocerse en sus espejos, que seguramente reflejan a unos cuantos otros, pero otros distintos a aquellosotros más nosotros...



“..Soy como quisieron ser
pero tratando de ser yo,
ni menos mal
pero en verdad
ni menos bien”

Pablo Milanés


De re-comienzos…

(…Y caminos) -A veces la indignación es un sendero de migas de pan para volver al camino, ¿no? -Sí, quizás sean el camino mismo....