miércoles, 17 de noviembre de 2010

De poderes y ternura...

“Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos. Y no te necesito. Tampoco tú tienes necesidad de mí. No soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes.
Pero si me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo”.

El Principito, Antoine de Saint-Exupéry.






Ahí estaba él, jugando con sus poderes…transformando una escobita en espada, apagando y prendiendo las luces…riendo, gritando, charlando…

Y en un momento, entre su espada y sus poderes, no paraba de saltar, saltaba y saltaba como queriendo atrapar algo del aire… y después de un rato largo de no poder lograr lo que quería, me dijo:



-“Cuando sea más alto… voy a atrapar la luna…y te la voy a regalar”



(Como si él supiera que la luna para mí, es una de las cosas más hermosas…)



-Y yo,  no tuve que decir…casi casi que me morí de ternura..



Será ...que hay que seguir creciendo para poder así, "atrapar la luna"...
Será que no hay que perder la ternura y las ganas de alcanzar lo inmensamente hermoso
(más aun, cuando se crece)...
Será quizás, una cuestión de aprender justamente,  de aquellos a quienes pretendemos "domesticar"...



(mientras tanto...espero mi luna ☺)




De re-comienzos…

(…Y caminos) -A veces la indignación es un sendero de migas de pan para volver al camino, ¿no? -Sí, quizás sean el camino mismo....