viernes, 26 de marzo de 2010

De “esas cosas”…



Encuentros que reencuentran…
Imágenes que vuelven
Frases que resuenan…


…Y el tiempo… “el  implacable”, pareciera detenerse en determinados momentos, instantes, escenas…
Y  los recuerdos, aun “guardados”, se hacen presentes…
…E inevitablemente se reviven aquellas sensaciones encontradas, entre “calambres en el alma” y “lecciones de vida”…


…Y un  “Hola, Seño” después de  10 años… fue casi demasiado…  


Volví  entonces a ese barrio,  a ese apoyo escolar…me “re-encontré” en ese espacio…y en eso, fue ineludible recordarlas  a ellas…a Magui y Rosita… y las ví una vez más, corriendo y sonriendo como llegaban cada sábado,  con la misma alegría con las que yo las esperaba…

Corriendo quizás al encuentro, o tal vez huyendo (por un rato al menos), de un contexto caracterizado por necesidades insatisfechas,  luchas despiadadas por la sobrevivencia diaria,  violencia que se volvía  cotidiana…

Así también,  tuve que recordar aquel llamado

…Y sentí el mismo escalofrío en el cuerpo, la misma bronca, esa indignación que interpela y moviliza… esa sensación de vacío y ahogo  que generan las pérdidas…y más aun, aquellas que envuelven la terrible certeza de que podrían haberse evitado…y “lo poco que es mucho al lado de la nada” que no vale ni como consuelo…


Y el silencio, como en ese instante, me sostuvo otra vez… No pude decir nada, solo procuré aferrarme al poco oxígeno que sentía en el cuerpo…¿cómo y qué  responder?...me estaban diciendo, estaba escuchando, que en un “accidente”…habían matado a una de mis nenas…


Fue una de las pocas noches en las que no pude conciliar el sueño, una de las primeras veces en las que sentí dolor por una situación que excedía “lo personal”…quizás fue la primera vez, que viví en  cuerpo y alma lo injusto, que sentí la imperiosa necesidad de encontrar respuestas, la desesperación que desgarra… ésa que genera la impotencia…el desgano, la tristeza…

Sin embargo, había que seguir…Rosita nos seguía esperando…teníamos que contener a esta nena que con sus 7 años, había perdido a su hermanita de 5 años…

 Y recordé aquel encuentro, el calor de ese abrazo y la única pregunta que me hizo:    

-“Mientras Magui descansa, ¿vamos a seguir jugando?"

Pareciera una simple pregunta…sin embargo, para mí fue un imperativo…no podía permitirme  abandonar el juego

Tal vez ella no recuerde lo que dijo, ni siquiera sepa que significó para mí (como para otros tantos)…pero fue ella, con sus 7 añitos, quién “me dio una de las lecciones más importantes para la vida”, me enseñó a no dejar de querer jugar nunca…y menos aun, cuando hay otros tantos que “han sido obligados a descansar”.




lunes, 8 de marzo de 2010

De locuras (y no tanto...)

“…Un poquitito de locura
piden las almas que no caben en la piel
un freno loco a la cordura
la de estos años de tremenda estupidez…”
Arbolito


Tantas veces se habla de la locura como algo “peligroso”, “algo a temer”… sin embargo, tal vez lo realmente riesgoso, sea vivir con “extrema y absoluta” cordura…

Una locura que es concebida como enfermedad – patología – estigma – condena… y quizás no sea nada de ello, sino el producto de una trayectoria de omisiones, dolores, vulneraciones, padecimientos…que no se “cura” ni “remedia” con medicación, ni encierro…

La locura, como un estado que devela la posibilidad de “mundos diferentes”, (¿mejores?), imposibles (o difícilmente posibles) en esta realidad… un estado que diferencia, y por ello, suele generar miedos, distancia, alejamiento…

Sin embargo, hay tanto por y para aprender de los llamados locos…

La coherencia; la posibilidad de creer en otros mundos posibles; la capacidad de ver “más allá”; la fortaleza de arriesgarse a romper con lo “habitual”, lo “esperable”, lo “predecible”; el coraje de traspasar las fronteras de lo “normal”…

Una locura, que entre “cuerda y loca” de cuenta de otra forma de ver, ser y vivir… y amplía el abanico de posibilidades… locura que también moviliza, desestructura y anima…

Y quizás de eso se trate…
…De animarse a vivir “sin miedo a la locura”… de permitirse ser “un poco loco”… jugar esa locura que nos encuentre con esos otros “tantos locos” que creen, sueñan, intentan, apuestan y se atreven a correr riesgos…

…Locos que buscan y se buscan, se encuentran, reencuentran y reconocen…y eligen seguir luchando por esas otras posibilidades, porque “entre locos se entienden”.. y porque avivan juntos la esperanza de que es posible…


Y es con esos locos, con quiénes elijo compartir y transitar el camino…
(porque al fin y al cabo, quizás la locura sea rasgo de salud mental…)



De re-comienzos…

(…Y caminos) -A veces la indignación es un sendero de migas de pan para volver al camino, ¿no? -Sí, quizás sean el camino mismo....